A manera de presentación de mi nueva novela titulada "DESPUÉS DE LA SOLEDAD", quiero transcribirles unos apuntes que hice al respecto.
Alguna vez dijo el siervo Job, que la vida del hombre es una milicia sobre la tierra. ¿Era necesario que lo dijera? Lo cierto es que el hombre, mientras habite este mundo, estará condenado a la tarea inexorable de vivir; y no es tan fácil, si tenemos en cuenta que dentro del reino animal, el hombre es el más frágil e indefenso de todos. A los pocos meses de nacer, cualquier animal puede valerse por sí mismo, mientras el hombre necesita de años. En toda su infancia es un desvalido absoluto; y en el transcurso de su niñez, también experimenta el hombre otro período largo de dependencia; y aunque poco a poco empiece a afianzarse su capacidad de razonamiento, la conciencia de su individualidad le permitirá dimensionar el principio de su grandeza como criatura: es uno y es otro; pero ese reconocimiento de alteridad, llega acompañado de una sensación infame, que muchos no desearían nunca: es la sensación de insuficiencia, cuando descubre que, sólo, es nadie y que estando acompañado, es persona.
Aquí, en este punto es donde radica el problema de la existencia terrenal del hombre, que llega a definirse como de gran insatisfacción. El hombre es un eterno insatisfecho, y todas las filosofías que tocan el fenómeno existencial de esta maravillosa criatura, terminarán por reconocer que el hombre en sí es una criatura incompleta; y en la medida que él tome conciencia de su individualidad, empezará a sentir el problema de la otredad, como un sentimiento de extrañeza que le asalta, al descubrirse diferente e incompleto.
En la novela, “Después de la soledad”, el acontecer de su personaje, nos lleva a imaginar la aventura de un “Ulises” de las postrimerías del siglo XX. Un hombre del común, que como todos los de su género, no está exento del mal universal. Alguien que parte de la entraña agreste, atragantado de dicha con los sorbos de una naturaleza exuberante; que cabalga a pasos agigantados por el mundo ingenuo de su adolescencia; que, después de sentirse coronado, con el ascenso a la cumbre deseada y recibir el trofeo que le otorgaban sus creencias; después de dar sus primeros pasos, embriagado de felicidad; cuando creía al fin tenerlo todo, descubre poco a poco el tormento de su soledad. Ese Ulises moderno, herido de otredad, se convence que todo lo anterior podría echarse a perder en espejismos, si no intenta resolver su gran problema. Ha descubierto que sufre la enorme enfermedad de Adán; y en medio de sus laberintos decide romper todos los viejos atavismos y emprender el gran viaje. El viajero de la soledad, deja a cada paso sus mundos y conquistas, en procura del gran sueño. Y un día, después de largo trayecto, encuentra la respuesta, Igual que Adán o que Odiseo.
El tema de la otredad, vivido profusamente por el protagonista, en el tercio final de la novela, es un testimonio de tantos otros que empujan al hombre a buscar su complemento del que alguna vez fue separado, al igual que el andrógino que busca desesperadamente abrazarse a la otra mitad que Zeus le ha arrancado. El hombre se une a la mujer que es su complemento y que le devuelve la unidad.
Espero poderla publicar pronto.
Un abrazo.
miércoles, 4 de enero de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
Boletín de prensa LA TIENDA DE DON BLAS

COMENTARIOS SOBRE LA NOVELA “LA TIENDA DE DON BLAS”
DEL ESCRITOR JOSÉ ADELNIDE GIRALDO HERRERA
En el Salón 3 de la Cámara de Comercio de Dosquebradas
A las siete de la noche del pasado viernes 2 de diciembre, bajo una lluvia pertinaz, y con el acompañamiento de una treintena de amigos, fue presentada al público la primera edición de la novela LA TIENDA DE DON BLAS, del escritor José Adelnide Giraldo Herrera, obra que según las palabras de su presentador, el escritor y poeta, Licenciado Francisco González Lotero, “Puede ser considerada como una propuesta estética, pues lo que relata no es una simple crónica de cómo viven unos provincianos, sino que plantea las profundidades de la condición humana, plasmando caracteres valerosos que se debaten en una lucha consigo mismos y con el mezquino medio que les tocó vivir”
La novela es toda una parábola, cerrada y bien lograda que nace del canto de unos niños en la “Alargada Carrera del Jazmín” (Según el autor: EL CORREGIMIENTO DE ALTAGRACIA, DE PEREIRA RISARALDA”) y que cierra igualmente con la misma tonada, que puede clasificarse como una “jitanjáfora”, figura utilizada por los vanguardistas de comienzos del siglo pasado, consagrada bajo su nombre por el escritor mejicano ALFONSO REYES y utilizada en forma profusa por el célebre premio nóbel Miguel Ángel Asturias en su memorable obra “El Señor Presidente”. “Solán solera /de la bombonera/del hacha pacha…/y de la vieja racha…/cantimplora/amapola/Carola sola/Carola sola” Es el canto de los niños que martiriza al viejo gamonal don Blas, y que lo envuelve en sombras desde el comienzo hasta el final de la novela.
Blas Troncoso, es el hombre común y corriente, desarraigado y siempre insatisfecho, que a fuerza de coraje se abre paso en medio de todas las hambres; pero al que le acompaña como sombra permanente el vacío del amor.
“La tienda de don Blas” es una novela corta, rigurosamente tejida con un lenguaje coloquial, austero y preciso. Sus palabras, pintan situaciones, estados de ánimo; y ponen en escena todo un entramado de vivencias, que atrapan al lector y lo convierten en un personaje más, testigo de unas vidas totalmente circunstanciadas y casi reales. Blas Troncoso puede ser el tendero de la esquina, o el hombre solitario que a diario pasa frente a nuestros ojos; y es muy probable que todos llevemos algo de él.
Auguramos muchos éxitos al autor y creemos que con el tiempo, su obra alcanzará los mejores comentarios.
Pedro Lago, Dic. 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
Mi primer libro

Hola amigos: Por fin tomo la decisión de publicar una de mis obras. LA TIENDA DE DON BLAS, que en un comienzo consideré de poca importancia, adquirió fuerza en la medida que mis amigos lectores de mi borrador, fueron dándole una dimensión increíble, al punto que le ganó a las demás. Espero que algún día la puedan leer. Por ahora les participo la carátula. Un abrazo. Adelnide
sábado, 18 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
POBRE PEDRO

POBRE PEDRO.
Cuando se abrió la flor de tu existencia,
voces se oyeron en la serranía.
al mundo se anunciaba tu presencia
y una sonrisa entre el sudor se abría.
Tu madre, quejumbrosa que yacía
de dolores gimiente,
parturienta y ansiosa,
descubrió bendiciente, que su rosa,
abría ya sus pétalos en flor.
Y una oración brotó de sus lamentos,
sus quejas se mudaron en encanto,
al escuchar tu llanto;
y en la campiña se rompió el silencio,
cuando feliz gritó casi extasiada:
¡Por Dios, es un varón!
Después la vida te llenó de amores;
creciste sin dolores, de tu mundo eras rey.
No sabías de angustia y sinsabores,
para ti no había ley.
¡Oh, la infancia bendita, la niñez!
El mundo se arrodilla ante tus pasos,
todos te ven y te rodean en brazos,
y te besan los pies.
Por la infancia fugaz, la vida pasa,
y un día, ya descubres que en tu casa,
tareas hay, en el deber te acosan
y comprendes al fin que aún en la rosa
se esconden solapadas las espinas;
lloras e increpas y a mandar te empinas;
y a pesar de que gritas y te estiras,
la autoridad no logras deponer.
Ríos de sangre corren por tus venas,
tus músculos se templan y tu voz se hace fuerte.
Es medio día, el sol brilla en tu pecho,
arde la sed de dominar el mundo,
de vagar trotamundo
y al acecho
del gozo y el placer,
de apostar y vencer…
Es la locura que tu ilusión apura.
Pareciera que eterno se hace el tiempo,
pero un día que observas a lo lejos,
miras que el sol se empieza ya a ocultar;
y al volver a tu casa, ante el espejo,
vas descubriendo platas en tu pelo,
surcos sembrados en tu rostro añejo,
e historias qué contar,
te sientes viejo.
En la acera un anciano va despacio
con su viejo bastón.
En su escarpada frente se dibujan
mil historias de amor y desamor.
Sus ojos apagados ven de lejos
la distancia a vencer;
y a paso de tortuga, ya inclinado
siente desfallecer.
Sabe que el tiempo se venció
y muy pronto su final ha de ser;
y al acercarte tú para mirarlo,
te descubres en él:
Ante el espejo viste al pobre Pedro,
a punto de volver.
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